Soy un chico de barrio del sur de Madrid al que siempre le gustó jugar con sus amigos cada tarde tras la escuela, hasta que mi madre me reclamaba para cenar desde la terraza al atardecer. Aquella manera de estar en el mundo —la ética del juego, la alegría del encuentro, las ganas de hacer las cosas juntos— no se me ha pasado nunca.
Me involucro en cada proyecto de manera horizontal, abierta, realista pero soñadora. Creo profundamente en la colaboración como motor creativo y en el privilegio que supone tener la oportunidad de transmitir ideas, provocar emociones o lanzar preguntas que nos nutran. La luz que encuadro quiere ser honesta, y el cine que busco nace siempre de la conversación.
Desde hace años estudio filosofía como hobby y motor de mi pensamiento y mi trabajo. Es la herramienta que me ayuda a hacer mejores preguntas antes de encender una luz o elegir un encuadre.
Disponible para nuevos proyectos de ficción, serie y largometraje.